Esta fue una carta a una amiga de la institución gnóstica, una historia que relata un suceso en la vida de cualquier ser humano. Esta es mi historia, una de tantas.

Carta a Maritza:

¡Qué bueno que me escribiste! yo igual estaba preocupada porque no me habías contactado. Pensé que me habían olvidado y decidí no molestar más.

Ahora que vuelves a escribir voy a aprovechar esta oportunidad de contactarme contigo para comunicarte que he pasado por muchas cosas.

Y junto con eso y la distancia de separación de la escuela te contaré que me han pasado diversos pensamientos y torbellinos por mi mente.

Sin contar que cada vez más voy descubriendo nuevas cosas.

Como que se está aclarando la película.

Verás, como posiblemente ya han notado: “Yo soy especial”; ¿Y por qué es eso?, a los 9 años me atropellaron en Iquique, el primer día que llegamos desde Santiago.

Estuve dos días inconsciente, desperté al tercer día hospitalizada y desconocí el lugar, luego recordé todo, había tenido un accidente en la carretera, fue un auto particular que me golpeó con su espejo, pensé que alcanzó a esquivarme, pero igual me alcanzó, no perdí el conocimiento al tiro, si no cuando ya estaba en urgencias.

Tuve tiempo para ver mis lentes molidos en el pavimento, haber presenciado como yo era lanzada por el aire e incluso asustarme al verme tan indefensa lejos de mi hermana que lloraba desde la vereda y yo en medio de la huella, con el evidente peligro que otro auto me atropellara. Comencé a llamar a mamá llorando para que me salvara y me llevara a salvo a casa. Pero ella no estaba, ella se encontraba en casa en el momento del accidente.

Minutos después cuando llegué a urgencias con mi hermana del gancho y el joven responsable conductor del auto, que a todo esto había huido a toda prisa del lugar al ver lo que pasó, pero recapacitó en el camino y se devolvió por nosotras y en el mismo vehículo llegamos al hospital para mi atención.

El encabezado de “La Estrella de Iquique” citaba: el hecho ocurrido en el centro de la ciudad, Una estudiante de nombre Catherine Ronda de 9 años fue atropellada, esto con letras rojas se mostraba el diario local, y en las noticias de la televisión lo comunicaba el canal nacional…Cuando se ignoraba por completo si iba a despertar, pero con mis signos vitales estables, sólo había que aguardar. No había los adelantos de hoy, de ese modo fue que los doctores dijeron que podían pasar horas, días, meses e incluso años, hasta que pudiera salir del estado de coma.

La prensa llegó al colegio, a la familia y al mismo hospital, recopilando datos, anunciaban y toda la comunidad preocupada y atenta a cualquier novedad, ya era el segundo día, yo aún no despertaba. Seguían esperando.

Finalmente desperté al tercer día, la noticia se expandió, las entrevistas comenzaron otra vez, mi curso opinaba, mi familia igual fue entrevistada y luego como yo ya estaba consciente igual me entrevistaron.

Todo pasó a ser un susto para todos, Todos terminaron tranquilos y la prensa comunicaba feliz a la comunidad, que la estudiante ya estaba en casa sana, salva y con sus compañeros que aguardan por ella en clases. Un reporte completo, pero lo que parecía un final feliz y dejaba a todos tranquilos junto con iniciar la campaña televisiva nacional “Enseñe a sus hijos a cruzar con seguridad”, quedaba atrás, sin imaginar lo que vendría después, eso se vio en privado con la familia con los exámenes y scanner de los doctores.