La creación del gobierno regional de Arica y Parinacota ha sido el comienzo de un proceso involutivo del centralismo que caracterizó la vida regional por más de 32 años.
En efecto la creación de la región puso fin al proceso de centralismo político, económico, y cultural que ha caracterizado los últimos años.
El centralismo, significó que muchas de nuestras riquezas culturales -históricas, arqueológicas y antropológicas-, y muchas de nuestras riquezas de la diversidad de identidades regionales -de culturas, de pueblos, de migrantes, de localidades, de barrios, y económicas-, quedaran sepultadas o simplemente inhibidas de potenciar sus energías sociales y creativas.
La creación, instalación y despliegue del gobierno regional ha detenido la evolución centralista y ha reactivado el proceso de descentralización. Los resultados de este proceso de descentralización con el aumento del presupuesto para la región y la orientación propia de los recursos son notorios, pero la población los advertirá cuando observe y visibilice, como obras emblemáticas de nuestra tierra comienzan a cambiar la fisonomía urbana conectándonos con la modernidad. El nuevo hospital, la remodelación del Estadio Carlos Dittborn, la activación de la construcción, la remodelación del Parque Carlos Ibáñez y otras, son algunas de ellas.
La resolución que tiene que tomar el Senado en estos días respecto de que la ciudadanía -y no los partidos políticos-, sean los que elijan a los consejeros regionales y la creación de la figura del jefe de gobierno regional, que serían electos el 2012, son pasos claves de la descentralización, que a fin de cuentas significa más poder para las regiones y menos poder para el centro político.
Otro aspecto relevante del proceso descentralizador está relacionado con los cambios estructurales que debemos realizar con el objeto de crear una “inteligentsia regional” o la creación de “conocimiento regional”. Estimulando el desarrollo de la riqueza regional expresada en sus múltiples identidades, el rescate a la cultura regional y las reformas al sistema educativo regional.
Las Universidades -antes la Norte y hoy la Universidad de Tarapacá-, han realizado un recate histórico y antropológico notable. Pero el centralismo de la educación formal es aún muy fuerte. Basta decir que a nuestras niñas y niños se les enseña en los textos escolares que las momias más antiguas del mundo, son las egipcias.
El fomento de las identidades, la creación de conocimiento y una inteligentsia regional que la impulse son desafíos de la descentralización cultural.



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