Anhelo Paz

Anhelo la paz
del corazón tranquilo,
Ansío la quietud
de los ojos de Dios.
Quiero la grandeza
de la creación,
quiero el dolor
de la crucifixión,
quiero ese amor
que Cristo entregó…

Hay un lugar
donde el alma
libre puede volar,
¡ahí quiero estar!

Quiero la liviandad
de las alas,
de las aves al volar.

Quiero la concentración
de una oración…

Quiero el silencio…
absoluto del infinito,
quiero encontrar al creador,
quiero las manos juntas
de la sinceridad de una oración.

Quiero estar en los labios
de los padres
que a sus hijos
dan la bendición….

Quiero estar en la partida
de un ser humano
cuando su ángel
venga a buscarlo.

Quiero la paz
del alba en la mañana
el canto de los pájaros
al amanecer…

Anhelo estar en el corazón
del que ama con pasión.

Quiero la tibieza de las manos
quiero el calor de una fogata
en pleno invierno,
el placer de una caminata.

Quiero despedirme
tranquila y en paz
sin deudas,
sin rencores,
he cumplido un ciclo
que no pasará…

A todos mis seres queridos
yo les digo,
hay un lugar
que no muy lejos está
donde el Cristo gobierna
y tiene potestad,
donde el alma puede volar
¡ahí quiero estar!
¡Ahí quiero estar!

Quiero estar en el llamado
de Dios que a un Santo
su vocación del amor encontró
¡aquella luz en lo alto!
Quiero estar en las manos
de Francisco de Asís,
del Padre Hurtado,
sirviendo a los pobres
en el trabajo abnegado,
en el sacrificio,
en el labrar esforzado.

Quiero estar en la esperanza,
de ese grito callado,
en la preocupación de una madre,
en la entrega de la caridad,
de un niño abandonado.

Anhelo encontrar la paz
desde lo terrenal,
hacia lo celestial,
¡donde el alma puede volar!
donde el Cristo gobierna
y tiene potestad
¡ahí quiero estar!
¡Ahí quiero estar!