Informe Especial

Se puede hacer de todo tras la pantalla de un computador y una cámara web.

Así quedó demostrado con varias experiencias que el miércoles 27 aparecieron en Televisión Nacional en Informe Especial. Recién reaccioné a lo que ya había visto. El contexto de este sinnúmero de perversidades de hombres mayores que intentan seducir y explorar sexualmente a menores de edad, provoca preocupación. Si tenemos la oportunidad de ver lo que la famosa camarita ha grabado y lo que los historiales de conversaciones dejan registrado, llega literalmente a doler la guata.

Dan miedo los rostros enajenados, en pleno éxtasis, mientras agitan sus penes para llegar al clímax, mostrando sus momentos de locura a niñas ante las que se hacen pasar por hombres más jóvenes, cuando a veces ya están cerca del medio siglo. Y las conversaciones son tan parecidas, como sacadas de un molde. “Qué ropa interior llevas?, Sácate los calzones. Un poquito no más para verte. Eres especial para mí. Sácate el sostén. Dime cosas ricas. Estoy excitado” Y etcétera y etcétera. Mientras la niña le cuenta que ya guardó los cuadernos para el otro día irse a la escuela y le responde que le da vergüenza sacarse la ropa así no más, el enajenado le muestra el pene y se masturba, aprovechando de tomarse fotos al lado de una cajetilla de cigarros para que ella vea el tamaño y luego enviárselas por email.

En el reportaje apareció un ariqueño seductor de menores, que se masturbó en cámara, como lo hacen tantos enfermos del chape, que tienen rollos pegados con su historia de los que nunca logran salir. Y en la realidad aparentan ser normales, buscar una vida estable y congruente, cuando en el fondo tienen doble vida, la enferma con la que cargan como una mochila de piedras y la falsa en la que se escudan, acercándose a los que pueden darles más ventaja y ser más convenientes para mostrarlos y asegurarse una imagen que por sí solos no lograrán.

Los delitos de los seductores de menores de edad en Chile no tienen pena, así que es poco lo que se puede hacer, sólo advertirles a quienes son padres de niñas y niños que tengan cuidado con los hombres envolventes, seductores, de mundo, que sonríen y muestran seguridad y confianza en sí mismos. Poco a poco dejan caer su máscara y no falta el momento en que podemos descubrirlos. Pueden estar más cerca de lo que imaginamos, pueden aparecer como padres ejemplares, pueden llorar pidiendo perdón, culpar a la madre que nunca les dio cariño y hacer terapias que nunca funcionan para mostrarnos el cambio, pero es imposible que quien lleva toda una vida con un estilo de vida promiscua y sucia, deje de hacer lo que mejor sabe hacer. Mentir, engañar, burlarse de su prójimo y abusar de menores por internet.

No podemos juzgar a los demás por sus actos, pero si éstos afectan y hacen daño a terceros, o salimos arrancando a mil kilómetros por hora o hacemos la denuncia, para que quede en algún lugar el registro de un sicópata que cualquier día nuevamente puede despertar para buscar a su próxima víctima.