Ya comenzó la temporada de exportación de uvas al extranjero.
De mi lugar de trabajo, es la primera fruta del país que sale desde el Valle de Copiapó, hacia el interior de Tierra Amarilla, hasta llegar a lo más lejos del valle.
Se necesita llegar en grupo o campamento, sin duda muchas aventuras por vivir, disfrutar y aprender. Todo depende del libre albedrío: Aquí comienza esa carrera de equilibrar el saber con el ser. Aquí es donde, se puede probar lo aprendido por mis instructores. Para otros es sólo diversión y la posibilidad absoluta de libertinaje y fornicación. Aquí todos son solteros y pese a la lejanía no falta el trago, ni los cigarros, y droga también.
Aquí se vislumbra un mundo de contrastes, es el “cara y sello” de la vida, en donde se puede ver claramente “la dos caras de la moneda” al igual que una balanza se inclina muchas veces más hacia la perversidad.
Pero para los pocos, sencillos, hidalgos humildes puede significar también un aprendizaje, en donde lo prueban con todo tipo de cosas, aquí se sabe realmente “si el discípulo está listo”, no sólo para escuchar, sino también para actuar.
Es en este punto, donde tiene peso “el instante”. Aquí se ve, lo que se quiere ver.
Y yo quiero ver, pero ver lo invisible, oír lo inaudible, palpar lo intocable, lo que va más allá de lo tangible, aquí, en medio de este desierto árido, es donde saco esa brújula que me entregaron mis instructores para conocerme a mí misma, ahora es cuando, soy un caminante que viaja por el sendero de la vida, le pido a mi padre que en cada paso que dé, que me ayude a darlo en tierra firme, que levante mis pies para no tropezar, que no encuentre obstáculo que yo misma me he impuesto, y si los hay, que me prepare para vencerlos, que retire de mis labios la maledicencia y la mentira, que retire de mi mente el pesimismo, que los que me rodean, vean en una compañera de viaje, una amiga, que no tengan motivos para decir, que yo he sido su destructora, sino una hermana, que dé palabras de aliento para los que encuentre en mi camino, que mi pie no resbale, que esté firme, que deje una huella impregnada de seguridad, de altruismo y de fe. Que mis palabras, que mis miradas, y mis hechos, no sean para herir a nadie, sino para ayudar, para consolar y sobre todo para enseñar.
Llegan muchas personas nuevas cada año, la vida está difícil, por eso es que llega todo tipo de personas, gente tranquila, de trabajo, a muchos les gusta, otros se vuelven más insanos. Otros sólo dan problemas.
He escuchado de todo, es un mundo nuevo, para muchos, siempre me junto con los nuevos, y no dejan de sorprenderse, con la esperanza de una vida mejor, alimentando sueños, dejan familia, hogares, tierras, se vuelven extranjeros y errantes en su propio país, la lejanía, el calor y las largas horas de trabajos son las primeras pruebas para los novatos.
Como aquella canción “la temporera vino del Sur, y en su mochila traía, aparte de melancolía, sueños de mejores días…”
A mi parecer la distancia es larga, pero se acorta aquella otra distancia entre los corazones, adoptamos familias postizas, mientras que las biológicas espera en casa y rezando por nosotros.
Lo bueno en esta empresa que no se despide a nadie, y nadie se le niega la oportunidad, no importa si es flaco o muy gordo, no importa si habla o es retrasado, entendiendo su trabajo y demostrando responsabilidad, demostramos que somos personas y la oportunidad está.
Estamos seguros, con guardias, respaldados por la empresa, no nos falta la comida y sobra agua, a pesar del calor podemos tener agüita caliente para bañarnos.
Además hay otras bondades que otros no aprecian, por ejemplo la majestuosidad de la naturaleza, si quieres paz, la puedes tener, y debes aprender a adaptarte, debes ser como el agua.
La paciencia es una prueba para todos, los nuevos se asustan, esto comienza lento, pero es seguro, los jefes dicen una cosa y la fruta dice otra.
Suelen suceder imprevistos como las heladas del año pasado, en que se atrasó la cosecha en tantos lados, y estábamos pasando susto para navidad. Muchos tienen niños y cómo les dices a esos ojitos llorosos, carne de tu carne, huesitos de tus huesos, que el viejito pascuero no podrá llevarle la bicicleta que tanto ha pedido y que todo el año ha hecho merito para que el viejito se la traiga, él o ella cumplió, pero la situación está difícil, más si está lejos de ellos, muchos han llorado, se han vuelto armar de valor, y se han levantado, no pueden fallar, pese al atraso, la empresa llegó a un acuerdo, sabe que sus trabajadores sufren, y la navidad está casi encima, y el viejito está cada vez más hecho de humo, y la ilusión ya está por morir, pero es una prueba de paciencia, nada más, que nos imponte la vida. Finalmente se llega a buen acuerdo, se adelanta y se paga la fruta que aún no sale del parrón, por falta de grado, pero confiando en la buena fe de las personas que se quedarán a seguir adelante con la temporada. De repente se viene toda la fruta, el otro contraste, estamos cansados, ¡cuánto falta!, la fruta no para de madurar, no sabe de feriados, ni descansos, ni fatiga, ni cansancio, sólo se viene encima, ahora es cuando, se debe devolver la mano a los jefes, apoyarlos ahora a ellos. Así Chile crece, exporta. Recomiendo Chile
No se pierdan más detalles en mi próxima nota.




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