Hoy quiero invitarlos a reflexionar un poco sobre nuestros mayores…
Esos que nos dieron la vida y que dieron su vida para que la nuestra fuera un poco mejor,sobre aquellos que hoy ya están viejos y que como decía un comercial “ya está viejo no sirve”.
Hace no mucho un reportaje nos mostraba como son abandonados en la puerta de emergencias de los hospitales y jamás vuelven a buscarlos. Esas imágenes remecieron a quienes las vieron y el comentario obligado fue: ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede suceder esto en nuestra sociedad?
Es algo más común de lo que pensamos, quizá no tan extremo, pero ¿Cuántos nos damos el tiempo para escucharlos? ¿Cuántos dejamos de hacer algo “importante” para tomarnos un café con ellos y decirles lo importantes que son para nosotros o simplemente compartir un recuerdo?
Por ahí dicen que un pueblo que no aprende de su historia vuelve a cometer los mismos errores y la historia no sólo se aprende en los textos de los grandes historiadores, ellos son parte de la historia la vivieron, son primera fuente.
Marquemos la diferencia y démosles la dignidad que se merecen, esa dignidad por la que lucharon y que tienen más que ganada. A nosotros que nos gusta tanto imitar las costumbres extranjeras acá tenemos una buena para imitar: China, Japón y muchos otros grandes países veneran y respetan a sus ancianos, pues entienden que en ellos están la experiencia y el futuro. Aunque resulte extraño por el hecho de estar al final de sus días saben que en el pasado está la base de nuestro futuro.
Los invito entonces a compartir un poco más con nuestros viejos, a incentivar en nuestros hijos el respeto y cariño por aquellos que tanto nos dieron y que en la mayoría de los casos nos siguen dando, pues por muy mayores que seamos su hombro seguirá estando ahí para cuando los necesitemos y sus brazos estarán siempre listos para abrazarnos y cobijarnos.



2 usuarios han comentado en " No los olvidemos "
Síguelos comment rss o Deja un TrackbackEstoy de acuerdo.
Sin embargo quiero acotar algo muy importante y distinto a todo lo escrito aquí.
Ellos, los viejos de ahora, los jóvenes del ayer, tuvieron sus caídas, algunas muy feas, y hoy. “la vida les ha pasado la cuenta”, eso es inevitable y como sociedad, nos afecta a todos.
Tal vez no fueron exactamente: “los mejores de los seres humanos, cometieron errores, atrocidades, abusos, robos y también abandonaron a otros en ese tiempo, indefensos, muchos de nosotros aún infantes, tal vez dando sus primeros pasos, etc.”, Es una realidad que tampoco hay que renegar. Son personas como nosotros, algunas vez fueron también jóvenes y tenía la sartén por el mango, era su turno de ser los reyes, malos o buenos pero con el poder de la juventud al fin y al cabo.
Es normal que estas alturas hayas resentimientos, malos recuerdos, y también recordar que todos vamos para allá, pero siempre se habla “del abandono del los abuelos”, pero nunca se descorre la página anterior, cuando alguna vez tuvieron responsabilidades y las ignoraron con las consecuencias de hoy, tal vez, el pago de la misma moneda.
No digo que sea lo correcto, o que todos estén en el mismo saco.
pero es bueno, ver la realidad, de distintos ángulos, conocer la historia, “antes de la historia” antes de juzgar a los del presente deliberadamente.
Y claro la solución está en nuestras manos, no ocacionar más daño del que ya fue, podríamos decir, “perdonar es divino, errar es humano”, y como humano, debemos comprender que “todos comentemos errores” por lo tanto, utilizar la comprensión por ejemplo y estar dispuestos a perdonar, más que agradecer. Es la otra realidad “objetiva” que sería necesario ver.
Como dice un “viejo dicho”, “Nadie sabe el fondo de la oya, no más que el cucharón que la revuelve”.
Mi consejo es no “juzgar a los presente por como tratan a los del pasado, ya que éstos, un día también tuvieron presente y no trataron bien a los del futuro, y ahora su futuro los alcanzó en una de sus ètapas más proclives.
No se puede cosechar peras si sembraste manzanas.
Quiero decir, usemos la comprensión, “sin juzgar a nadie, ni los del pasado, los viejos de antaño, que más que mal, nos dieron una mano, tal vez, buena o no muy buena, ni juzgar a los del presente, si no más bien. Tener altura de miras, no decir: “Eso no se hace, sociedad inconsiente, si no, “aprendamos a perdonar”, ellos también tienen tallitas, como nosotros ahora, pero ya es tarde para reparar, es “tiempo de perdonar”.
Una mirada más objetiva, sana y con solución: el amor. Sin ignorar la verdad, una realidad, con mirada “objetiva”. No vale juzgar, si no solucionar, es mejor enseñar a perdonar.
Mi viejo, mi querido viejo. Cuando somos jóvenes, nos olvidamos que todos, hombres y mujeres vamos hacía allá, al mismo camino y caminar de nuestros viejos. El tiempo nos pssa la factura y de véz en cuando tenemos que mirar el carné o carnet y darnos cuenta que ya arras-
tramos los pies o andamos con bastón. Pero quién o quienes se preocupan por la dignidad del viejo o la vieja, calificativos que suenan
muy mal, por que se puede decir cariñosamente nuestros abuelitos. Más se sabe por viejo que por diáblo, unos que nacen y otros morirán. Antes las Leyes de la previsión social al parecer eran mucho mejor que las de hoy como el Servicio del Seguro Social, La Caja de Empleados Particulares, La Caja de Empleados Públicos y Periodístas, La Caja de la Marina Mercante, etc. Con las Imposiciones retenidas se efectúaban préstamos en dineros a los afiliados, se les construían casas y departamentos como Villa Empart, block de departamentos los Empart 5, El Colectivo Vicuña Mackenna del S.S.S. en avda. Juan Noé y otros diversos beneficios sobretodo en Salud. Hoy todo es negocio y en manos privadas administran lo que no es de ellos, por que los gobiernos de turnos democráticos han sido incapaces de devolverles todos sus derechos a los trabajadores conseguidos en años de constantes luchas. Todos los aumentos en las jubilacines aún es muy poco, son miserias en centavos para quedar bien políticamente. A los jubilados o abuelitos o gente de la tercera edad no se les a dado el reconocimiento histórico que se merecen por haber servido a la Patria muchísimos años de sus vidas y es tanto así, que a nuestros queridos maestros o profesores
los obligaron a jubilarse. Nadie es dueño de la verdad, a veces se niega a los padres y abuelitos por que no han tenido mayor educación y no saben que todos ellos han tenido que sacrificar muchas situaciones para que no les falte nada a los hijos o a los nietos, sobretodo aquellos profesionales jóvenes y adultos jóvenes que se creen la raja y tratan mal a quienes les dieron la vida, educación y profesión, por que la mejor herencia es dejarles precisamente una profesión, poque las cosas materiales todo lo veden y se quedan sin nada.
El cambio cultural humano viene de adentro hacía nuestros mayores y no tenemos por que negarlos ni esconderlos o abandonarlos y mucho menos el tener verguenza de ellos. Según las estadísticas en Chile mueren cada año mucho más jóvenes que adultos o personas de la tercera edad y repito, hacía allá vamos todos. Una madre dijo en el cementerio en avda. Lastarria frente al ataúd donde estaba fallecido su único hijo ” son ellos los que nos tienen que ver morir a nosotros y no nosotros a ellos “. Cuidemos a nuestros Padres y abuelitos e incluso biseabuelitos.
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