Me parece interesante y a la vez desconcertante, el hecho de que muchos hayamos olvidado lo que es poder observar y “apreciar” un atardecer desde la cima de una colina en la playa, desde la puerta de nuestra casa, o desde el florecimiento de la vida en los valles. asi como tambien, no poder apreciar ya un cielo estrellado desde la soledad de la oscuridad en torno a un silencio cálido, abrazador y seguro… mi experiencia data desde este fin de semana pasado en donde me quedé en la parcela de mis padres, aquella tarde en pleno descanso, me di cuenta de que todos los días recibimos una bendición, un regalo que a veces muchos no apreciamos y que tan solo pensamos que es parte de una cadena natural de hechos, olvidando la esencia que nos refleja tal obsequio, en concreto, hablo de observar la belleza de un buen atardecer desde el valle y posteriormente la maravillosa experiencia de observar una noche completamente estrellada, ello nos hace darnos cuenta no sólo que somos unas pequeñas moléculas dentro de este vasto universo, sino también, darnos cuenta de que en la vida, los tesoros más hermosos y gratificantes no vienen en barras de oros, ni en lujosos cristales, ni en poseer una gran cuenta o riqueza bancaria, los verdaderos tesoros, vienen del alma, de nuestros corazones, ello se refleja a través de la belleza que ven nuestros ojos, sabia usted, que es muy distinto ver un atardecer desde la playa, del valle y desde su casa, ¿por que? ; desde la playa observamos la imponencia del mar y el sol que nos hace darnos cuenta, que por todo el progreso del hombre, la naturaleza es aún más fuerte, mas rica e impredecible. cuando observamos un atardecer desde el valle, sentimos que aquel atardecer es como una madre, que da a luz y protege a sus hijos, una calidez materna que cubre la tierra y la dignifica. cuando apreciamos un atardecer desde nuestro hogar, sentimos que recibimos seguridad, estabilidad y armonia, por que aquel atardecer nos cubre y nos llena de nostalgias y dias de infancia, de juegos infantiles interminables, en conclusión, cada atardecer es distinto, no por el hecho de reconocer estas apreciaciones, sino por el hecho de que son nuestros tesoros, nuestros tesoros del alma… si buscan la paz interna y vivir en armonia, vean estos gráficos y podran darse cuenta de lo que hablo, os deseo pa paz y mil bendiciones…