Poses Gozadoras

Qué carretilla ni qué misionero. Hace meses que tengo la suerte de no comulgar con las posturas sexuales tradicionales porque encontré al ser más creativo que hubiera imaginado. No es mi pareja, ni mi amante, ni mi amigo con ventaja, es simple y sencillamente mi hombre.

Lo supe desde el primer día. Cuando nos dimos cita para conocernos me agarró de la cintura y me apretó fuerte hacia su miembro en total erección. No fue un amor a primera vista, fue una locura contenida que afloró apenas nos exploramos. Estábamos en etapas de vida parecidas, en la búsqueda de la esencia, en el sexo creativo, en el carpe diem, en la idea de que la vida se nos va en un minuto y en vivir sin compromisos formales pero en plena monogamia.

La primera noche que tuvimos sexo perdí la cuenta cuántas veces fueron, mi hombre en cuclillas me absorbía el sudor que brotaba desde el centro de mis tetas. De pie, acostados, de espalda, arriba de la mesa y de una silla. Fueron muchas variaciones que alcanzamos a vivir hasta que nos quedamos dormidos. Yo con mis múltiples orgasmos me sentí realizada de tener un hombre energético como merecía.

La primera vez que estuvimos juntos consumamos una ininterrumpida sesión de sexo que se convirtió en adicción. Con el tiempo nos fuimos coordinando más y descubriendo nuevas formas y lugares para hacer el amor.

Una postura que no es fácil pero ultra caliente es cuando él se ubica de pie a la orilla de la cama, mientras yo con la cabeza y hombros al borde de la cama y doblada con las piernas en su cintura me posiciono a la altura de su pene hambriento que me coge en un arranque de salvajismo urbano total. Antes hicimos la previa con jugueteos y penetración de dominio del uno sobre el otro.

Un lugar emblemático donde hemos dado rienda suelta a la pasión ha sido el Morro, detrás del muro de piedra, casi al borde del abismo. Es muy emocionante y riesgoso, hay que estar atentos, pues la dosis de adrenalina es más excitante aún. También hemos recorrido otros puntos de la ciudad y el área rural. Es genial todo lo que existe.

Cada uno tiene que buscar lo que en materia sexual le da placer infinito. Sin temor. Las exploraciones en la cama con una pareja ad hoc pasan por tener buena comunicación verbal y física. Confianza, entrega y apertura a lo nuevo. Pasión, calentura, perversión y locura. Todo queda entre dos.